Todos recordamos ese chispazo inicial: la emoción de una idea nueva, el sueño de ser nuestros propios jefes y la adrenalina de buscar el local perfecto. Es una «nube rosada» donde todo parece posible. Sin embargo, en EDACEL hemos visto cómo esa misma emoción, si no se ancla a un cálculo realista antes de invertir el primer peso, se convierte en el principal motivo de cierre de las microempresas.

Montar un negocio sin saber cómo vas a vender o cuáles son tus costos reales es como lanzarse de un avión esperando tejer el paracaídas durante la caída.

1. La Trampa de la Emoción: ¿Es realista tu sueño?

Es normal emocionarse al pensar en el logo, la decoración o la inauguración. Pero antes de entrar en inversiones de maquinaria o contratos de arrendamiento, debemos hacer una pausa obligatoria.

La pregunta no es solo cuánto dinero quieres ganar, sino: ¿Cuánto dinero me va a costar existir cada mes? Muchos emprendedores agotan su capital en «poner bonito el local» y se quedan sin oxígeno (dinero) para lo más importante: la estrategia para atraer clientes.

2. Los números que no mienten: Costos vs. Gastos

Para que tu negocio no sea un espejismo, debes clasificar cada salida de dinero con precisión de cirujano:

El Costo (Lo que «va dentro»): Es el dinero que se recupera al vender. Si en tu Spa usas un aceite, ese aceite es un costo. Si no vendes el servicio, no gastas el aceite.

El Gasto (Lo que «mantiene la persiana arriba»): Es lo que pagas aunque no entre ni un solo cliente. El arriendo, los servicios públicos y tu propio salario son gastos.

El riesgo: Si no tienes claros estos conceptos, tu Punto de Equilibrio será una mentira. Estarás tomando decisiones de precios y estrategias de ventas basadas en un cálculo errado, poniendo en peligro todo tu patrimonio.

3. El Punto de Equilibrio como Estrategia de Ventas

El mayor pecado es calcular el punto de equilibrio y dejarlo guardado en un cajón. Este número debe dictar tu estrategia:

Si tus cálculos dicen que debes vender 60 servicios al mes para cubrir tus gastos y no perder dinero, tu enfoque debe cambiar:

¿Qué estrategia de ventas voy a usar para llegar a esos 60 clientes? (¿Google Ads? ¿Alianzas locales?).

¿Cómo voy a escalar para superar esa meta y empezar a crecer?

No basta con abrir y esperar que la gente llegue. Hay que saber exactamente cuántas ventas se necesitan para que el negocio sea sostenible y realista.

4. Conclusión: Decisiones con la cabeza, no solo con el corazón

La diferencia entre un negocio que sobrevive y uno que escala está en la planificación. Antes de invertir, asegúrate de que tus gastos sean realistas y tus estrategias de ventas sean alcanzables.

En EDACEL, te acompañamos a bajar de la «nube rosada» para construir una empresa sobre roca sólida. Porque un empresario que domina sus números, es un empresario que domina su futuro.

¿Quieres aterrizar tus números antes de invertir? Únete a nuestra escuela y diseñemos juntos el plan financiero que tu negocio necesita.

Escrito por: Martha Janeth Marín Montoya – Consultoría Estratégica EDACEL